Título
Administradores, no Dueños
Escrito por
Ahmed J. Sánchez Maldonado
Todo lo que poseemos ha sido entregado por Dios bajo el propósito sagrado de la mayordomía.

Versículo
¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido? (1 Corintios 4:7)— Versículo
Título
Escrito por
Ahmed J. Sánchez Maldonado
Reflexión
La ilusión de la propiedad privada suele nublar nuestra percepción espiritual, haciéndonos creer que el fruto de nuestro trabajo es producto exclusivo de nuestro esfuerzo. Este pensamiento nos lleva al orgullo y a la posesividad.
La enseñanza bíblica es clara: somos administradores de lo que Dios nos ha confiado. Nada de lo que tenemos nos pertenece en esencia, pues el dueño del oro y la plata es el Señor. Reconocer esto es el primer paso hacia una libertad financiera y espiritual plena.
Interiorizar esto cambia nuestra forma de vivir: ya no vivimos para acumular, sino para gestionar los recursos del Reino. Esta perspectiva transforma la manera en que usamos nuestro dinero, nuestro tiempo y nuestros talentos.
Consejo
Cada vez que realices un pago o una inversión, recuerda en oración que estás gestionando bienes de Dios, no tuyos.
Oración
Señor, reconozco que todo viene de ti. Soy solo un administrador de tus bondades. Ayúdame a gestionar mis recursos con sabiduría. Que mi corazón no se apegue a las cosas. Que tu voluntad guíe cada decisión. Amén.
Consejo
Cada vez que realices un pago o una inversión, recuerda en oración que estás gestionando bienes de Dios, no tuyos.
Oración
Señor, reconozco que todo viene de ti. Soy solo un administrador de tus bondades. Ayúdame a gestionar mis recursos con sabiduría. Que mi corazón no se apegue a las cosas. Que tu voluntad guíe cada decisión. Amén.