Título
Fuimos creados para un propósito que trasciende lo temporal: reflejar la magnificencia de Dios en cada aspecto de nuestra existencia.

Versículo
Ya sea que coman o que beban, o cualquier otra cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios. (1 Corintios 10:31)— Versículo
Título
Escrito por
Ahmed J. Sánchez Maldonado
Reflexión
Solemos dividir nuestra vida en fragmentos sagrados y seculares, como si Dios solo estuviera interesado en nuestras horas de adoración o servicio, dejando el resto de nuestras actividades fuera de Su alcance. Esta visión fragmentada nos priva de vivir una vida plena y coherente.
La Escritura nos invita a integrar cada aspecto de nuestra existencia —lo que comemos, lo que bebemos, lo que hacemos— bajo el propósito supremo de glorificar a Dios. No existen áreas 'pequeñas' o insignificantes cuando se realizan con la intención correcta; todo acto, si se hace con el corazón puesto en Él, adquiere un brillo eterno.
Tu existencia no es un accidente ni un camino sin rumbo. Fuiste diseñado para reflejar la gloria divina de la misma manera que las estrellas declaran Su grandeza en el firmamento. Cuando alineamos nuestras ambiciones y sueños con Su gloria, dejamos de buscar el prestigio personal y encontramos el propósito para el que realmente fuimos creados.
Vive hoy con esta conciencia constante: tu vida es un escenario para Su majestad. Al reconocer esto, el estrés por cumplir expectativas ajenas desaparece, reemplazado por el gozo profundo de saber que estás cumpliendo con el diseño para el que fuiste traído a este mundo.
Consejo
Hoy intenta hacer una tarea cotidiana, como comer o limpiar, como un acto de gratitud y adoración a Dios.
Oración
Señor, que mi vida entera sea para Tu gloria. Que cada pequeño acto te honre y te exalte. Líbrame de vivir para impresionar a los hombres. Que Tú seas el centro de todo mi existir. Amén.
Consejo
Hoy intenta hacer una tarea cotidiana, como comer o limpiar, como un acto de gratitud y adoración a Dios.
Oración
Señor, que mi vida entera sea para Tu gloria. Que cada pequeño acto te honre y te exalte. Líbrame de vivir para impresionar a los hombres. Que Tú seas el centro de todo mi existir. Amén.